—¡Cállate, agarra tus cosas y desaparece de mi vista ahora! ¿Todavía te atreves a hablarme!? Maldigo el momento en que acepté que entres a esta casa, lo maldigo con todas mis fuerzas. Tanto pensar en no meter mujeres a trabajar para que Daniel no se liara con ellas, pero...¿sabes algo? Preferiría haber contratado mil veces antes a cualquier prostituta, porque tú has resultado mucho peor
Daniel ahogó un gruñido y quiso abalanzarse hacia adelante, pero Serena lo sostuvo del brazo,
—¡Déjalo ya, de