-¿Cómo que nada? Dime qué te hizo, ¿por qué terminaron? -Claudia estaba harta del
hermetismo de su hijo.
-No quiero hablar de eso.
-Entonces pídele a Dios que no me la cruce, porque me va a oír, algo te hizo para que te
pusieras así.
-Fui yo quien le hizo a ella, ¿ya? Fui yo quien le hice daño -contestó de mala gana.
Santiago sabía a la perfección que su madre sería incapaz de insultarla, cuando mucho la
ignoraría en toda norma, pero, aun así, decidió confesarle eso para que lo dejara en paz.
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