Los primos de Santiago llegaron haciendo escándalo, venían del pueblo y traían consigo vino y un gran pastel para Christina.
-Mira preciosa, tiene almendras fileteadas.
-¿No te gustan las almendras? -preguntó el primo de Santiago, preocupado de no haber
escogido bien.
-Me encantan. Amo las almendras fileteadas.
-Sí, sí, son sus favoritas -aseguró Santiago sonriéndose ladino, mientras veía a su novia
sonrojarse.
-Te estás pasando -susurró a su oído apenas estuvieron solos.
-Te encanta que te de