Julian despertó con el sabor de la ceniza y el gas en la garganta. El club El Vacío estaba en silencio, roto solo por el goteo de una tubería rota y el zumbido de sus propios oídos. Se incorporó con un rugido contenido, sus manos buscando instintivamente a Amelia en la penumbra.
Pero el lugar donde ella debería estar solo albergaba una mancha de escarcha plateada en el suelo.
—¡Amelia! —su voz rasgó el aire, cargada de una desesperación que hizo que las sombras restantes del club se estremec