La música se apagó. Las risas también.
Todos los invitados se agolparon alrededor de la gran mesa donde el pastel de Alexander esperaba, cubierto de velas que parpadeaban.
El cuchillo se deslizó por el pastel mientras todos cantaban feliz cumpleaños. Las velas iluminaban el rostro de Alexander y por un segundo todo parecía… normal. Casi feliz.
Mika estaba cerca, de pie junto a su padre. Sonreía. Parecía bien. Demasiado bien.
Pero de repente su cara se puso pálida. Sus piernas temblaron y sus