Las miradas no se apartaban de mí.
Podía sentirlas como agujas en la piel mientras cruzaba el salón. Algunas eran curiosas. Otras, hostiles. Muchas, simplemente... evaluadoras.
Respiré hondo.
Alexander llevó a Mika hacia donde estaba Nathalia. Yo no tenía ninguna intención de cruzarme con esa mujer, así que me aparté. Encontré una mesa vacía y me senté. Tomé una copa de champagne y di un sorbo lento, fingiendo que no notaba cómo varias personas murmuraban.
Desde mi lugar vi a Konstantin habland