El amanecer llegó como si nada hubiera pasado.
Bajé al jardín. Estaba como si nada hubiera pasado. Como si esa misma madrugada no hubieran recogido pedazos de un cadáver frente a la entrada. Los guardias estaban en sus puestos, impasibles. El sol brillaba sobre el césped recién cortado.
Nikolai había desaparecido como si nunca hubiera existido.
Entré a la casa con una sensación pesada en el pecho. Todo estaba en silencio.
Cuando llegué al comedor, Alexander ya estaba sentado con Mika.
—Buenos d