La lluvia golpeaba suavemente los ventanales de la nueva casa, esa que parecía diseñada para esconderse del mundo. En el interior, la calidez del ambiente contrastaba con la amenaza que acechaba desde fuera. Pamela cerró el portátil con un gesto lento, sintiendo cómo las palabras de aquel documento recién descifrado todavía vibraban en su mente. No podía dejar de pensar en Lina, en su mirada fantasmal en esa fotografía antigua, en su nombre apareciendo entre los registros ocultos del fondo de e