Felipe se quedó inmóvil. Por un segundo. Lo suficiente. Su mirada se desvió. Pero se recompuso rápido. Dio un paso más cerca de la cama, llevando la mano al soporte del suero, ajustando la velocidad como si aquello requiriera toda su atención.
—¿Sientes dolor? —preguntó, cambiando el tono—. El analgésico ya debería haber hecho efecto.
Su mano subió, revisando la vía en el brazo de él, presionando levemente.
—¿En qué nivel está el dolor? ¿De cero a diez?
Liam no respondió de inmediato. Solo lo o