Él negó con un leve movimiento de cabeza, aún débil, pero seguro.
—Ella no me va a hacer daño… —murmuró— al contrario… me va a ayudar a sanar.
Con todo el cuidado del mundo, Olívia acercó a Meredith y la acomodó en sus brazos, protegiendo su abdomen, ajustando cada detalle para no causarle dolor. Liam la recibió como si recibiera el aire mismo. Sus ojos recorrieron cada rasgo. Cada detalle. Como si quisiera memorizarlo todo.
—Hola, mi vida… —su voz se quebró— papá te extrañaba tanto, mi amor…
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