Ella no respondió. Ni siquiera pudo. Su cuerpo reaccionó antes que cualquier palabra. Olívia levantó el rostro de inmediato, los ojos abriéndose con asombro, la respiración cortándose a mitad de camino. Por un segundo, simplemente se quedó allí… inmóvil, tratando de entender si aquello había sido real o solo una ilusión del cansancio. Pero no lo era. La mano de él aún estaba cerrada sobre la suya. Débil… pero presente.
—¿Amor…? —su voz salió en un susurro tembloroso.
Se levantó demasiado rápido