Savana sonrió y le estrechó la mano con firmeza.
—Gracias, querida. Esta causa es muy especial para mí —dijo, con una emoción contenida—. La leucemia se llevó a la nieta de una gran amiga hace tres años. Fue por ella que inicié este proyecto. Ningún niño debería morir tan temprano.
Ísis guardó silencio por un instante. El aire pareció volverse más denso. Tragó la emoción antes de que desbordara y respondió en voz baja.
—Lo entiendo más de lo que imagina —dijo, con ternura—. Yo también perdí a a