Laura volvió a respirar hondo, enredando las manos en su cuello, y la siguiente pregunta le salió cargada de realidad.
—Porque lo más difícil empieza ahora, Nego. —dijo—. Hay dos personas rotas que van a empezar de nuevo. —Hizo una pausa breve—. Hay una exesposa. Una hija. —La voz le falló—. Y está el hecho de que siempre quise ser madre… y que ahora tú sabes que eso ya no va a ser posible.
Laura apoyó la frente en la de él.
—Yo sé que los finales felices solo existen en los cuentos de hadas. Y