Liam no respondió de inmediato. Simplemente se quedó allí, observándola con aquella mirada cortante, la mandíbula tensa y los dedos entrelazados, como si estuviera conteniendo su propia ira.
—En este preciso momento debería estar firmando un contrato multimillonario. Pero tus actitudes irresponsables exigieron mi presencia aquí. Me hiciste perder un acuerdo, Olivia. Y te confieso que mi paciencia está al límite.
Olívia se sentó, tirando de la sábana para cubrirse los hombros, pues solo llevaba