Olívia e Ísis se miraron, alarmadas.
—Laura… ¿qué está pasando? —susurró Olívia, tocándole el brazo.
Laura, con la respiración contenida, puso el teléfono en altavoz. La mano le temblaba ligeramente.
—Lunita, cálmate y escúchame, ¿sí? —dijo con una voz dulce, pero emocionada—. ¿Dónde estás ahora? ¿De quién es ese teléfono?
—Estoy en la escuela… —respondió Luna llorando—. Una amiga me prestó su celular. Llamé a mi papá y no me contestó… —sollozó—. Mi celular… mi mamá dijo que está fallando.
Laur