Olívia apretó la mano de Laura.
—Tranquila, cuñada. Lo imposible ya pasó. Ustedes están juntos, se casaron. Todo se va a resolver. No estás luchando sola —dijo, firme—. Nos tienes a nosotras.
Ísis asintió de inmediato.
—Y Edgar tampoco está luchando solo. Tiene a una mujer de carácter fuerte a su lado y también a sus amigos —completó—. Pero él necesita sentir eso de ti, para no derrumbarse. Tienes que dejar de castigarte… y seguir reaccionando. Estás demasiado llorona. ¿Dónde está la Laura sin