Había pasado una semana. Olívia, Ísis y Laura estaban sentadas en una de las mesas exteriores del Sant Ambroeus, desayunando con calma antes de irse a trabajar y disfrutando de la compañía entre ellas.
Olívia sonrió, apoyando la taza en el platillo.
—De verdad necesitábamos este ratito solo para nosotras —respiró hondo—. Ísis, ¿cómo fue esta semana con Alex?
Ísis se encogió de hombros, con una sonrisa tranquila.
—Estuvo bien. Está respetando mi tiempo —hizo una pausa—. Pero sé que no está siend