Capítulo 8
Carolina miró a Isabela sin entender por qué quería hacer algo así.

Antes de que Isabela pudiera explicarse, la puerta del café se abrió. Entraron Lucas, que llevaba a Valeria del brazo, y Alejandro.

La mirada de Carolina se clavó en la mano de Lucas apoyada en el hombro de Valeria y en la prominente barriga de esta. Bajó la voz, incrédula:

—Así que el desgraciado… te ha puesto los cuernos.

Isabela tomó su taza de café y se lo bebió de un trago.

—Sí. Hace poco me he enterado de que ellos ya llev
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