Stella miró el reloj. Había pasado alrededor de una media hora desde que Cyrus se fue y pensó que él ya estaría por llegar.
Y justo entonces, como si él pudiera escuchar sus pensamientos desde donde estuviera, sonó el timbre.
Stella pegó un brinco pequeño, presionando la mano contra su corazón. Se obligó a inhalar y exhalar antes de caminar hacia la puerta. Pero cuando abrió… el aire se le escapó por completo.
Cyrus estaba ahí, vestido con un pantalón deportivo oscuro, una camiseta gris s