Otros cuantos meses después...
La madrugada estaba en silencio cuando Stella despertó con una sensación distinta, profunda, que no se parecía a nada que hubiera sentido antes. Al principio creyó que era otro de esos malestares habituales del embarazo, pero cuando el dolor regresó, más intenso y rítmico, supo que ya no era una falsa alarma.
Llevó una mano a su vientre y respiró hondo.
—Cyrus… —susurró primero, y luego un poco más fuerte—. Cyrus.
Él se despertó de inmediato, desorientado, incorpo