Algunos meses después...
La luz de la mañana entraba tamizada por las cortinas del consultorio cuando Stella volvió a recostarse en la camilla. Esta vez no había nervios paralizantes como en la primera ecografía, pero sí una expectación distinta, vibrante, casi eléctrica. Tenía una mano apoyada sobre su vientre ya levemente redondeado y la otra aferrada a la de Cyrus, como si aquel gesto se hubiera convertido en un ritual necesario.
Cyrus estaba inclinado hacia adelante, atento a cada movimient