VALENTINA
La noche duerme sobre el orfanato como un animal exhausto, envuelto en un manto espeso de cansancio y desaliento. Todo parece en calma… hasta que un gemido rompe el silencio, como un vidrio al estrellarse contra el suelo.
Es Matteo. Reconozco su voz de inmediato, fuera de mi celda.
Salto de la cama antes de pensar. Mis pies descalzos resbalan sobre la piedra helada mientras abro la puerta de golpe. Lo encuentro temblando, empapado en sudor, encorvado como si algo lo partiera desde den