Mundo ficciónIniciar sesiónDORIAN
Giuseppe esperaba junto al auto, su silueta inmóvil recortada contra la luz neón del letrero del restaurante. Su postura rígida, las manos cruzadas delante del cuerpo, era el primer aviso. No se ponía así por un problema cualquiera.
Abrí la puerta trasera del Bentley y me dejé caer en el asiento de cuero. El portazo resonó como un disparo amortiguado en la noche húmeda. El interior olía







