El teléfono vibra sobre el mantel de lino, es Gaetano. Su nombre en la pantalla es el único que podría interrumpir esta cena de apariencias. Respondo con un gesto casi imperceptible.
—Habla.
—Está hecho —dice su voz al otro lado—. La deuda del hospital, saldada al completo. Los proveedores de medicamentos ya tienen instrucciones; recibirán todo lo necesario, y lo mejor. Tengo el informe forense: el veneno fue rodenticida, de los fuertes, mezclado con la sopa. Los niños están estables; el más pe