VALENTINA
Las palabras caen en el silencio como piedras en un pozo. El eco retumba en mi pecho, en mi cabeza, en cada fibra de mi ser.
—Fui al hospital —continúo, las lágrimas rodando sin control—. Cuando supe que Dorian era quien era, cuando entendí la magnitud de todo, cuando el miedo y la culpa me devoraban por dentro… fui a abortar. Creí que lo que sentía por él, lo que viví con él, fue lo peor que me había pasado. Creí que arrancarme esa vida de dentro sería la única manera de empezar de n