Angelina se dejó caer sobre la cama hecha un mar de lágrimas, sentía cómo el pecho iba a rompérsele en dos, ¿Cómo era posible que Adriano pudiera ser capaz de comportarse de esa manera con Antón? Se había trasformado en una fiera, o peor, había dejado salir su verdadera identidad, su careta se desvaneció y ahora mostraba su verdadero rostro.
— ¡Dios, ayúdame en este trance! No puedo quedarme aquí un minuto más con él… — Sollozó abrazando a la almohada y aferrándose a su fe.
Adriano entró a la h