Angelina abrió los ojos pesadamente, le dolía todo el cuerpo, en especial la cabeza, los parpados pesados apenas si la dejaban poder ver. Miró a su alrededor y no reconoció el lugar. Era oscuro, había una pequeña ventana en la parte superior de la pared que daba a una jardinera descuidada y con la maleza crecida, lo que le hizo pensar que se encontraba en un sótano.
— Bueno, solo cambié de lugar — se dijo a sí misma — Pero no de status, sigo siendo una don nadie que no vale siquiera el que me