Angelina sintió cuando era arrastrada por el suelo, pero sus brazos y piernas estaban tan pesadas que parecían estar hechas de plomo, intentó abrir los ojos, pero los parpados se le cerraban y ni hablar de emitir algún sonido, solo podía gemir, pero al parecer ni siquiera Vico se percataba de ello.
Para cuando la metieron al auto que esperaba a afuera ya había quedado sumida en tinieblas.
Cuando Adriano despertó le dolía la cabeza como el demonio, sentía como si tuviera metida en un enorme tanq