Villa Isabella, Montes Sabinos
Cinco años después
El otoño había vuelto a las montañas.
Elena estaba en el jardín, observando a Matteo jugar con Leo, el labrador que había llegado para llenar el vacío de Bruno. El perro corría tras una pelota, incansable, mientras el sol se ponía detrás de los cipreses.
Dante se acercó con dos tazas de té.
¿En qué piensas?
En Bruno. En lo rápido que pasa el tiempo.
Sí. Pero también en lo mucho que hemos vivido.
Elena sonrió. Sí. Eso también.
Se sentaron juntos