Villa Isabella, Montes Sabinos
Cincuenta y cinco años después
El ocaso pintaba las montañas de violeta y oro.
La pequeña Sofía, ahora una anciana de ochenta y cinco años, apenas salía de la biblioteca. Su cuerpo se negaba a seguir el ritmo de su memoria, pero su espíritu seguía siendo el mismo: fuerte, indomable, lleno de historias que contar. Sus bisnietos la visitaban cada tarde, sentándose a sus pies como ella se había sentado a los pies de Elena décadas atrás.
Esa tarde, la más pequeña de t