El aire en la cárcel era diferente ahora. La opresión que antes la envolvía se había transformado en un murmullo de respeto y temor. Anabel Corleone había conquistado su lugar, y no solo como una reclusa más, sino como la jefa de la cárcel. Había aprendido a manejar las dinámicas del lugar, a forjar alianzas y a hacer que las sombras trabajaran a su favor.
La noticia de su victoria sobre Valeria había recorrido los pasillos como un incendio. En lugar de ser vista como una amenaza, Valeria se ha