Baldassare
Miro su reflejo en el espejo a nuestra izquierda y, joder, soy un cretino con suerte. La tengo desnuda, con el top enrollado en su vientre. Merda, el tatuaje queda perfecto entre sus niñas.
—Es oscuro, elegante y poderoso. Justo como tú —recito con el corazón henchido.
Azzura, asombrada, me encara. Sus ojos, aguados, terminan desbordándose y guío mis manos a su rostro. Froto con mis pulgares debajo de sus ojos y su llanto aumenta. La empujo contra mi cuello, donde se ajusta a la perfe