Azzura
He pasado tres malditos restaurantes. Tres.
El maldito Don no pudo mandarme más lejos porque ya sería tortura. Como si no fuera suficiente obstáculo matar a un hombre y buscar la manera de no ir presa.
Once minutos exactos tardó el taxi desde la estación hasta este restaurante de m****a, apartado en la nada, rodeado de monte y con apenas un quiosco de limonada como vecino.
Estupendo.
Cuando lo mate, puedo sentarme a tomar una limonada mientras espero el taxi…
Si es que viene antes de que