El vestido negro abrazaba el cuerpo de Alma con una elegancia sencilla pero imposible de ignorar, Nikolai estaba terminando de ajustarse los gemelos de su camisa negra cuando la vio frente al espejo.
Por un instante se quedó completamente inmóvil, observándola en silencio, como si la descubriera por primera vez.
Se acercó por detrás con pasos lentos y deliberados. Sus enormes manos descendieron hasta la cintura de Alma, atrayéndola contra su pecho mientras apoyaba la barbilla sobre su hombro de