Poco después, un foco de luz se encendió en el centro de la sala, iluminando a una pareja enmascarada completamente desnuda. La mujer era esbelta, con piel pálida. El hombre, alto y musculoso. Se besaban con pasión desenfrenada, sin inhibiciones. Sus manos exploraban cada centímetro del otro mientras todos los presentes observaban en silencio.
Alma contuvo la respiración.
La pareja se movía con una sensualidad cruda y hermosa. El hombre levantó a la mujer, la penetró de pie mientras ella rodea