La puerta del apartamento explotó hacia adentro en el mismo instante que Nikolai terminaba de susurrar su nombre.
Un disparo silenciado resonó seco justo en la cabeza del hombre que sostenía a Alma moviéndose con violencia antes de desplomarse como un saco de carne.
Sangre salpicó el suelo y parte de la toalla blanca de Alma quien soltó un grito ahogado entre sus manos y retrocedió tambaleándose, con las piernas temblorosas.
—¡AL SUELO! —rugió Maxim entrando como una sombra mortal, seguido de c