—Yo la invité —respondió Mikhail al notar que la joven doctora se quedó en silencio bajo la penetrante mirada fría de su hermano.
Los ojos de Nikolai fueron hasta su hermano, gris contra gris provocando que la tensión aumente más entre ellos.
—¿Ah, sí? —murmuró Nikolai con voz baja y peligrosa—. Que considerado de tu parte, Mikhail.
Mikhail sostuvo su mirada sin alterarse ni un poco, con esa frialdad calculadora:—Alguien tenía que asegurarse de que la doctora Petrov pasara una buena noche, ¿