Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia caía sin piedad, golpeando los cristales con fuerza, como si el cielo mismo estuviera enfadado con nosotros. Las nubes cubrían la luna, sumiendo la noche en una oscuridad casi palpable. Aquí, en este refugio temporal, yo me sentía atrapada entre dos mundos: el que conocía y el que Kian representaba. Un mundo donde el peligro acechaba cada esquina, donde la atracción que sentíamos el uno por el







