Mundo ficciónIniciar sesiónAlexander
El silencio del amanecer tenía un peso extraño aquel día. El cielo aún no terminaba de definirse entre el azul y el gris, y el aire olía a tierra mojada, como si el universo presintiera que algo antiguo estaba a punto de desenterrarse. El sobre de la carta seguía sobre el asiento del copiloto, cerrado, pero no por eso menos presente.







