¡CRASH!
El sonido de cristal reventando contra la madera maciza rompió el silencio sepulcral de la mansión a las 02:00 AM.
Elena se detuvo en seco en el pasillo.
Llevaba diez minutos caminando descalza, evitando las tablas del suelo que crujían, poniendo en práctica el mapa mental de "zonas seguras" que había memorizado durante su infancia. Se dirigía a la cocina para buscar un cuchillo —cualquier arma era mejor que ninguna—, pero el estruendo cambió su objetivo.
Venía del despacho principal. L