*Piiiiiiiiiiiiiiiiii.*
El chirrido del columpio oxidado se estiró hasta convertirse en una aguja sónica perforando el tímpano de Elena.
El cielo gris del Bloque 12 se fracturó como un espejo golpeado por un martillo. Los edificios de hormigón se derritieron, goteando como cera caliente, y fueron reemplazados por paredes blancas.
Blancas.
Cegadoras.
Impecables.
El olor a basura podrida del parque desapareció. En su lugar, el aire se llenó de ese aroma químico que Elena odiaba con cada fibra de