El aire dentro del Gran Salón del Hotel Arts no olía a oxígeno. Olía a lirios importados, a champán Brut y a la hipocresía rancia de la élite de Barcelona.
Vivaldi sonaba de fondo. *El Invierno*. Apropiado.
Elena Vargas alisó la tela del vestido de noche negro que Rafael había "conseguido" a través de un contacto en el vestuario de la ópera. Le quedaba un poco holgado en el pecho, pero ceñido en la cintura. Era una segunda piel de seda prestada para una mujer que ya no existía.
—Estás dentro —d