—Rafael: 98%... 99%... ¡Un segundo más, Elena!
El zumbido en el bolso de mano de Elena era un mosquito electrónico vibrando contra su cadera. Un segundo. Solo necesitaba que el mundo se congelara durante un maldito segundo.
Elena contuvo la respiración, manteniendo la sonrisa congelada en su rostro, sintiendo el cuerpo rígido de Carmen contra el suyo en ese abrazo falso.
Podía oler el spray fijador en el peinado perfecto de su hermana. Podía oler la traición.
—Rafael: ¡99%...! Vamos, vamos...
Y