Ya no me atreví a decirle a mi marido nada más, sus ojos brillaban, pero me di cuenta de que estaban llenos de rabia y de furia. Me fui al vestidor, lo abri cogiendo unos pantalones y un blusón ancho mientras Mario no apartaba su mirada de mi cuerpo, me puse unos zapatos bajos, cogi mi bolso y mi móvil marchandonos los dos de nuestro dormitorio. bajamos hasta la entrada mirándonos Josefina y yo cuando nos cruzamos.
—- Señor Mario —- quiso hablar Josefina.
—- Ahora no Josefina, tenemos que march