Entramos los dos en el dormitorio quedándome sentada en la cama mirando al suelo mientras escuchaba como mi esposo cerraba la puerta acercándose después Mario a la cama poniendose el de rodillas delante de mí mientras me cogía mis manos sin dejar de mirarnos.
—- Tranquila mi amor, ese es un payaso que se cree lo que no es, así que no nos hará nada, además os pondré a ti y a mi hijo varios guardaespaldas, más bien para estar yo más tranquilo — me comentó.
—- Mario tenemos que hablar, tus cambios de humor y tu manera de ser ahora me preocupa mucho, quiero darte las gracias por preocuparte tanto por mí, pero ¿qué pasa contigo? estas enfermo y me gustaria que hablaras con el medico y te pusieras en sus manos, no se que haria si algo te ocurre — termine diciéndole.
—-Tranqila Keira, yo por ahora me encuentro bien y te prometo que me pondré en tratamiento cuando vea que voy a peor, ahora mi amor, te necesito a ti, ¿quieres hacer el amor con tu esposo? sin malos entendidos entre los dos y ¿c