Al día siguiente, mi hijo dio un salto encima de la cama para despertarme, dándo varios besos en mis mejillas mientras yo le hacía cosquillas en su cuerpecito.
—- Mami levanta, papá me ha dicho que te despierte para desayunar —- me dijo mi niño.
— Ya voy mi amor, vete a la cocina primero y termina de desayunar, tienes que ir a la guardería y no querrás llegar tarde ¿verdad enano? —- le dije mientras seguía haciéndole cosquillas escuchando ese lindo sonido que era su risa.
—- Vale mami, pero no tardes, eh —- me dijo levantando su dedo mientras nos mirábamos.
Cuando mi hijo se marchó de mi dormitorio, me levanté de la cama sonriendo, mi hijo era vida pura, un niño alegre, que daba todo su amor y alegría a todo el mundo que lo rodeaba. Me fui hacia la cocina poco después, viendo cuando entre, a mi esposo y a mi hijo desayunando mientras se reían, gastando bromas entre los dos. Después nos marchamos en la limusina dejando primero a mi pequeño Lucas en la guardia, marchando después a la cl