Al día siguiente me despertó el beso que me dio Mario de despedida en mis labios, abri los ojos viendo a mi esposo sentado en la cama sonriendo mientras me miraba, ya vestido y preparado para marcharse a su viaje.
—- Mañana volveré a casa, aunque aún no se sobre que hora, pero Keira acuérdate que pasado mañana tenemos cita con el médico, te quiero Keira
—- Yo tambien Mario, que tengas buen viaje —- respondí,
Mario se levantó de la cama sin dejar de mirarnos los dos, cogió su maleta de equipaje