La puerta principal de la residencia se cerró tras ellos con un sonido sordo, profundo, que resonó en el pecho de Sofía como un aviso. A pesar de los ventanales amplios y la decoración minimalista en tonos fríos, el lugar no se sentía acogedor. Era elegante, impecable… pero no cálido. Ni un retrato, ni una planta, ni una señal de vida personal. Cada rincón parecía diseñado para impresionar, no para habitarse.
Naven se detuvo sin girarse hacia ella, y señaló con un gesto breve hacia el pasillo d