La noche había caído con un silencio espeso. Desde la ventana del departamento de Sofía solo se filtraban luces tenues de los faroles exteriores, dibujando siluetas apagadas en las paredes. A pesar del baño y del intento por calmar su mente, ella seguía despierta. Sentada sobre la cama, con las piernas abrazadas al pecho, no dejaba de pensar en aquella escena en el restaurante.
Brenda. Naven. Juntos.
El solo recuerdo le revolvía el estómago. Quería convencerse de que no le importaba, de que tod