La lluvia golpeaba suavemente los ventanales de la Residencia Fort. El cielo de Madrid se había vestido de gris, como si presintiera la tormenta que también se formaba dentro de aquellos muros.
Sofía caminaba con lentitud por el pasillo que llevaba al despacho. Su corazón latía de forma irregular, como si presintiera que aquel momento marcaría un antes y un después. Apretó con suavidad la manta que cubría su vientre, buscando valor no sólo para ella… sino para el hijo que crecía dentro.
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